RESIDENCIAL OUTRA BANDA SL
Información sobre RESIDENCIAL OUTRA BANDA SL
33424, Posada
Horario de apertura
- lunes: Abierto 24 horas
- martes: Abierto 24 horas
- miércoles: Abierto 24 horas
- jueves: Abierto 24 horas
- viernes: Abierto 24 horas
- sábado: Abierto 24 horas
- domingo: Abierto 24 horas
RESIDENCIAL OUTRA BANDA SL: Opiniones
Experiencia fantástica: Nuestra madre sólo recibió cariño, atención muy profesional y buena disposición siempre. Lo recomendaré siempre.
Experiencia negativa: No la recomiendo.
Estimada señora: no tenemos constancia de haber recibido su visita o de haber atendido a algún familiar o conocido suyo.
Si nos detalla los motivos por los que no nos recomienda, podríamos poner la solución oportuna, si es que entra dentro de nuestras posibilidades. Quedamos a su entera disposición, y nos encantaría recibirla en nuestras instalaciones y poder oír de viva voz los motivos que justifican su comentario.
Muchas gracias por su atención.
Experiencia negativa: Mejor valorar otra opción Instalaciones: La residencia tiene las zonas de uso común separadas por una carretera pública de un carril por la que pasan coches en ambos sentidos, sin acera, a la cual ambas parcelas tienen acceso sin ningún tipo de seguridad más que una puerta abierta, para favorecer la autonomía de los residentes con capacidades cognitivas funcionalmente válidas para las actividades de la vida diaria. En cuanto a los residentes con capacidades cognitivas mermadas no hay medidas de contingencia para evitar posibles fugas y sus respectivos accidentes derivados de ellas: no hay vigilancia de una puerta abierta. Personal: gerocultoras. No hay servicio médico, no hay enfermero, no hay fisioterapeuta. Ojo con la lista de profesionales que supuestamente trabajan en esta residencia, según páginas como “guiademayores” o “miresi”. Las cualidades que aparecen reflejadas en estas webs parecen estar redactadas con muchísima sorna: - Servicio farmacéutico - Servicio de fisioterapia con sala de atención y ejercitación completamente equipada: No hay fisioterapeuta, es decir, un barco sin capitán. - Recepción: esta función se le debió encomendar al mueble de la entrada. - “El centro es un entorno seguro para los mayores, y siempre debe de disponer de ayudas técnicas para que no pueda ocurrir ningún tipo de accidente”. Me quedo sin palabras para comentar afirmación tan sonora. Pueden consultar en la policía local de Llanera, preguntar a los propios vecinos o en los locales cercanos. Resumen: A pesar de que en las citadas webs se afirma lo contrario, no hay ningún titulado superior sanitario. ¿Quién hace la valoración inicial? ¿Quién se encarga de las técnicas invasivas? ¿Quién realiza las curas? ¿Quién crea y hace el seguimiento de los planes de rehabilitación, si es que los hay? Precio: 1.600€. Relación calidad/precio: mala. Por menos cuantía hay residencias con similar número de plazas (es decir, no masificadas) que gracias a su completo equipo ofrecen una atención y valoración integral al residente.
Contestando a los últimos comentarios, de supongo, una familia (muy recientes y seguidos, y no dejándonos bien), sin ánimo de insultar a nadie, ni ponernos a la altura de cualquier comentadora, como responsable de El Parador, quisiera manifestar lo siguiente.
Llevamos funcionando 20 años, y espero que nos queden muchos más. Desde un inicio, se ha trabajado duro y de forma seria, y eso lo avalan los muchos clientes que hemos tenido a lo largo de esta andadura, y parece ser, con muchos más aciertos que errores. Estamos físicamente donde empezamos, (lo digo porque alguno nos critica por la ubicación: aquí estábamos cuando dicha familia vino a ver la residencia, o no vino a verla, y mandó a su familiar donde primero había plaza) pero cada día que pasa aprendiendo y teniendo nuevas y gratificantes experiencias, con a veces algún sobresalto, o alguna coz recibida.
Un error, es el que se te marche una persona sin que te des cuenta, y no por desatención, si no que a veces es exceso de confianza, un despiste, etc., que no justifica, pero sí explica lo sucedido (mis peores momentos, profesionalmente hablando). No justifica y no exime de responsabilidades, pues cuando una familia te confía el cuidado de un familiar, puede no conocerte, es lógico que pueda haber cierto recelo y que hasta que no pasa un tiempo, no se relaja uno. Y por eso, se visitan centros, se piden opiniones a gentes que conozcan y acabas yendo a una residencia, por las opiniones recibidas o expectativas creadas, y esperando haber acertado en la elección (y si eliges un centro, será porque te convence en un principio). Y, además, como vas pagando eliges donde quieres que esté viviendo tu familiar (faltaría más). Si tan malo es E.P., ¿por qué no cambiaron a su familiar desde el día 10 de julio que ingresó y han esperado tanto? No hubo quejas entonces.
El Parador es un centro digno, sin lujos materiales, pero con unas profesionales, que con más o menos formación, pero con la debida para el desempeño de sus labores, tienen una capacidad de atención, de civismo, de entrega, de servicio y de dar cariño a los residentes, de forma sobresaliente. Y esas formas de trabajar, no se aprenden en un grado universitario, ni las llevan en un carnet que vayan enseñando, como si del bono-bus se tratara. Somos un centro de ayuda a las actividades básicas de la vida diaria, y trabajar en E.P., que no está al alcance de cualquiera, requiere de: entrega, amor por el cuidado a las personas indefensas, y profesionalidad, a la vez que respeto. Y todo este cúmulo de cosas no te lo dan en un título, que hasta lo puedes comprar. No somos los limpiaculos de nadie, somos los cuidadores a donde llevas a tu ser querido, porque no sabes, quieres o puedes prestarle la atención necesaria. Y esa atención, tiene un precio, en el cual no se incluye el menospreciar, desprestigiar y tratar de humillar a los cuidadores de tu familiar, porque el trabajo realizado, es tan digno y tan loable como el de cualquiera, y que pocas personas pueden hacerlo, otra cosa es la dedicación y profesionalidad que se entrega, que valorada en dinero, no tendría precio, eso sí que es el lujo que damos y no acertáis a ver. Y ese trabajo, evidentemente, lo hacemos a cambio de un sueldo, porque lo necesitamos más o menos, y no nos hace inferiores a nadie, sino todo lo contrario.
El paso por la vida, pone a cada uno en su sitio, y el trabajo en una residencia geriátrica, te cambia la vida, aunque a algunas personas les haga creer que somos inferiores. Alguna, nunca conseguirá un sitio en la vida.
Siento, por el residente, lo sucedido, y esas 3 horas y pico de desasosiego, no se las deseo a nadie. Por suerte, todo quedo en un gran susto, que te enseña por donde ir y no volver a cometer errores, aunque la falta de educación y respeto seguirá latente, porque lo que no se ha aprendido en los primeros años de la vida, no hay universidad que lo enseñe.
Seguimos trabajando.
Experiencia negativa: Poca seguridad para los residentes . Relación calidad/precio muy baja , tanto en las instalaciones como en los servicios que ofrecen .Más un negocio que un servicio a personas vulnerables y con necesidades derivadas de edades avanzadas.
Contestando a los últimos comentarios, de supongo, una familia (muy recientes y seguidos, y no dejándonos bien), sin ánimo de insultar a nadie, ni ponernos a la altura de cualquier comentadora, como responsable de El Parador, quisiera manifestar lo siguiente.
Llevamos funcionando 20 años, y espero que nos queden muchos más. Desde un inicio, se ha trabajado duro y de forma seria, y eso lo avalan los muchos clientes que hemos tenido a lo largo de esta andadura, y parece ser, con muchos más aciertos que errores. Estamos físicamente donde empezamos, (lo digo porque alguno nos critica por la ubicación: aquí estábamos cuando dicha familia vino a ver la residencia, o no vino a verla, y mandó a su familiar donde primero había plaza) pero cada día que pasa aprendiendo y teniendo nuevas y gratificantes experiencias, con a veces algún sobresalto, o alguna coz recibida.
Un error, es el que se te marche una persona sin que te des cuenta, y no por desatención, si no que a veces es exceso de confianza, un despiste, etc., que no justifica, pero sí explica lo sucedido (mis peores momentos, profesionalmente hablando). No justifica y no exime de responsabilidades, pues cuando una familia te confía el cuidado de un familiar, puede no conocerte, es lógico que pueda haber cierto recelo y que hasta que no pasa un tiempo, no se relaja uno. Y por eso, se visitan centros, se piden opiniones a gentes que conozcan y acabas yendo a una residencia, por las opiniones recibidas o expectativas creadas, y esperando haber acertado en la elección (y si eliges un centro, será porque te convence en un principio). Y, además, como vas pagando eliges donde quieres que esté viviendo tu familiar (faltaría más). Si tan malo es E.P., ¿por qué no cambiaron a su familiar desde el día 10 de julio que ingresó y han esperado tanto? No hubo quejas entonces.
El Parador es un centro digno, sin lujos materiales, pero con unas profesionales, que con más o menos formación, pero con la debida para el desempeño de sus labores, tienen una capacidad de atención, de civismo, de entrega, de servicio y de dar cariño a los residentes, de forma sobresaliente. Y esas formas de trabajar, no se aprenden en un grado universitario, ni las llevan en un carnet que vayan enseñando, como si del bono-bus se tratara. Somos un centro de ayuda a las actividades básicas de la vida diaria, y trabajar en E.P., que no está al alcance de cualquiera, requiere de: entrega, amor por el cuidado a las personas indefensas, y profesionalidad, a la vez que respeto. Y todo este cúmulo de cosas no te lo dan en un título, que hasta lo puedes comprar. No somos los limpiaculos de nadie, somos los cuidadores a donde llevas a tu ser querido, porque no sabes, quieres o puedes prestarle la atención necesaria. Y esa atención, tiene un precio, en el cual no se incluye el menospreciar, desprestigiar y tratar de humillar a los cuidadores de tu familiar, porque el trabajo realizado, es tan digno y tan loable como el de cualquiera, y que pocas personas pueden hacerlo, otra cosa es la dedicación y profesionalidad que se entrega, que valorada en dinero, no tendría precio, eso sí que es el lujo que damos y no acertáis a ver. Y ese trabajo, evidentemente, lo hacemos a cambio de un sueldo, porque lo necesitamos más o menos, y no nos hace inferiores a nadie, sino todo lo contrario.
El paso por la vida, pone a cada uno en su sitio, y el trabajo en una residencia geriátrica, te cambia la vida, aunque a algunas personas les haga creer que somos inferiores. Alguna, nunca conseguirá un sitio en la vida.
Siento, por el residente, lo sucedido, y esas 3 horas y pico de desasosiego, no se las deseo a nadie. Por suerte, todo quedo en un gran susto, que te enseña por donde ir y no volver a cometer errores, aunque la falta de educación y respeto seguirá latente, porque lo que no se ha aprendido en los primeros años de la vida, no hay universidad que lo enseñe.
Seguimos trabajando.
Experiencia negativa: Deberían mejorar la seguridad de los residentes en cuanto a la puerta de entrada( no dejarla abierta, no dejar las llaves puestas o que siempre haya alguien en dicha puerta) así evitarían fuga, como ya se dio el caso.
Contestando a los últimos comentarios, de supongo, una familia (muy recientes y seguidos, y no dejándonos bien), sin ánimo de insultar a nadie, ni ponernos a la altura de cualquier comentadora, como responsable de El Parador, quisiera manifestar lo siguiente.
Llevamos funcionando 20 años, y espero que nos queden muchos más. Desde un inicio, se ha trabajado duro y de forma seria, y eso lo avalan los muchos clientes que hemos tenido a lo largo de esta andadura, y parece ser, con muchos más aciertos que errores. Estamos físicamente donde empezamos, (lo digo porque alguno nos critica por la ubicación: aquí estábamos cuando dicha familia vino a ver la residencia, o no vino a verla, y mandó a su familiar donde primero había plaza) pero cada día que pasa aprendiendo y teniendo nuevas y gratificantes experiencias, con a veces algún sobresalto, o alguna coz recibida.
Un error, es el que se te marche una persona sin que te des cuenta, y no por desatención, si no que a veces es exceso de confianza, un despiste, etc., que no justifica, pero sí explica lo sucedido (mis peores momentos, profesionalmente hablando). No justifica y no exime de responsabilidades, pues cuando una familia te confía el cuidado de un familiar, puede no conocerte, es lógico que pueda haber cierto recelo y que hasta que no pasa un tiempo, no se relaja uno. Y por eso, se visitan centros, se piden opiniones a gentes que conozcan y acabas yendo a una residencia, por las opiniones recibidas o expectativas creadas, y esperando haber acertado en la elección (y si eliges un centro, será porque te convence en un principio). Y, además, como vas pagando eliges donde quieres que esté viviendo tu familiar (faltaría más). Si tan malo es E.P., ¿por qué no cambiaron a su familiar desde el día 10 de julio que ingresó y han esperado tanto? No hubo quejas entonces.
El Parador es un centro digno, sin lujos materiales, pero con unas profesionales, que con más o menos formación, pero con la debida para el desempeño de sus labores, tienen una capacidad de atención, de civismo, de entrega, de servicio y de dar cariño a los residentes, de forma sobresaliente. Y esas formas de trabajar, no se aprenden en un grado universitario, ni las llevan en un carnet que vayan enseñando, como si del bono-bus se tratara. Somos un centro de ayuda a las actividades básicas de la vida diaria, y trabajar en E.P., que no está al alcance de cualquiera, requiere de: entrega, amor por el cuidado a las personas indefensas, y profesionalidad, a la vez que respeto. Y todo este cúmulo de cosas no te lo dan en un título, que hasta lo puedes comprar. No somos los limpiaculos de nadie, somos los cuidadores a donde llevas a tu ser querido, porque no sabes, quieres o puedes prestarle la atención necesaria. Y esa atención, tiene un precio, en el cual no se incluye el menospreciar, desprestigiar y tratar de humillar a los cuidadores de tu familiar, porque el trabajo realizado, es tan digno y tan loable como el de cualquiera, y que pocas personas pueden hacerlo, otra cosa es la dedicación y profesionalidad que se entrega, que valorada en dinero, no tendría precio, eso sí que es el lujo que damos y no acertáis a ver. Y ese trabajo, evidentemente, lo hacemos a cambio de un sueldo, porque lo necesitamos más o menos, y no nos hace inferiores a nadie, sino todo lo contrario.
El paso por la vida, pone a cada uno en su sitio, y el trabajo en una residencia geriátrica, te cambia la vida, aunque a algunas personas les haga creer que somos inferiores. Alguna, nunca conseguirá un sitio en la vida.
Siento, por el residente, lo sucedido, y esas 3 horas y pico de desasosiego, no se las deseo a nadie. Por suerte, todo quedo en un gran susto, que te enseña por donde ir y no volver a cometer errores, aunque la falta de educación y respeto seguirá latente, porque lo que no se ha aprendido en los primeros años de la vida, no hay universidad que lo enseñe.
Seguimos trabajando.
Experiencia negativa: Nada recomendable
Contestando a los últimos comentarios, de supongo, una familia (muy recientes y seguidos, y no dejándonos bien), sin ánimo de insultar a nadie, ni ponernos a la altura de cualquier comentadora, como responsable de El Parador, quisiera manifestar lo siguiente.
Llevamos funcionando 20 años, y espero que nos queden muchos más. Desde un inicio, se ha trabajado duro y de forma seria, y eso lo avalan los muchos clientes que hemos tenido a lo largo de esta andadura, y parece ser, con muchos más aciertos que errores. Estamos físicamente donde empezamos, (lo digo porque alguno nos critica por la ubicación: aquí estábamos cuando dicha familia vino a ver la residencia, o no vino a verla, y mandó a su familiar donde primero había plaza) pero cada día que pasa aprendiendo y teniendo nuevas y gratificantes experiencias, con a veces algún sobresalto, o alguna coz recibida.
Un error, es el que se te marche una persona sin que te des cuenta, y no por desatención, si no que a veces es exceso de confianza, un despiste, etc., que no justifica, pero sí explica lo sucedido (mis peores momentos, profesionalmente hablando). No justifica y no exime de responsabilidades, pues cuando una familia te confía el cuidado de un familiar, puede no conocerte, es lógico que pueda haber cierto recelo y que hasta que no pasa un tiempo, no se relaja uno. Y por eso, se visitan centros, se piden opiniones a gentes que conozcan y acabas yendo a una residencia, por las opiniones recibidas o expectativas creadas, y esperando haber acertado en la elección (y si eliges un centro, será porque te convence en un principio). Y, además, como vas pagando eliges donde quieres que esté viviendo tu familiar (faltaría más). Si tan malo es E.P., ¿por qué no cambiaron a su familiar desde el día 10 de julio que ingresó y han esperado tanto? No hubo quejas entonces.
El Parador es un centro digno, sin lujos materiales, pero con unas profesionales, que con más o menos formación, pero con la debida para el desempeño de sus labores, tienen una capacidad de atención, de civismo, de entrega, de servicio y de dar cariño a los residentes, de forma sobresaliente. Y esas formas de trabajar, no se aprenden en un grado universitario, ni las llevan en un carnet que vayan enseñando, como si del bono-bus se tratara. Somos un centro de ayuda a las actividades básicas de la vida diaria, y trabajar en E.P., que no está al alcance de cualquiera, requiere de: entrega, amor por el cuidado a las personas indefensas, y profesionalidad, a la vez que respeto. Y todo este cúmulo de cosas no te lo dan en un título, que hasta lo puedes comprar. No somos los limpiaculos de nadie, somos los cuidadores a donde llevas a tu ser querido, porque no sabes, quieres o puedes prestarle la atención necesaria. Y esa atención, tiene un precio, en el cual no se incluye el menospreciar, desprestigiar y tratar de humillar a los cuidadores de tu familiar, porque el trabajo realizado, es tan digno y tan loable como el de cualquiera, y que pocas personas pueden hacerlo, otra cosa es la dedicación y profesionalidad que se entrega, que valorada en dinero, no tendría precio, eso sí que es el lujo que damos y no acertáis a ver. Y ese trabajo, evidentemente, lo hacemos a cambio de un sueldo, porque lo necesitamos más o menos, y no nos hace inferiores a nadie, sino todo lo contrario.
El paso por la vida, pone a cada uno en su sitio, y el trabajo en una residencia geriátrica, te cambia la vida, aunque a algunas personas les haga creer que somos inferiores. Alguna, nunca conseguirá un sitio en la vida.
Siento, por el residente, lo sucedido, y esas 3 horas y pico de desasosiego, no se las deseo a nadie. Por suerte, todo quedo en un gran susto, que te enseña por donde ir y no volver a cometer errores, aunque la falta de educación y respeto seguirá latente, porque lo que no se ha aprendido en los primeros años de la vida, no hay universidad que lo enseñe.
Seguimos trabajando.
Experiencia fantástica: Cuando tienes que tomar la decisión de ingresar a un ser querido en una residencia, pasas por diversos estados de ánimo. Te preocupa principalmente que tu familiar esté bien tendido y se sienta seguro. Tardas en decidirte y te preguntas si estarás haciendo la elección correcta. Pero ahora, sí puedo decir que lo he hecho bien. Mi madre está en un centro donde le dan toda la atención que necesita, la tratan con cariño y hasta la hacen sonreír con sus bromas y familiaridad. No es fácil ocuparse de una persona que muchas veces ni recuerda quién es. Que a veces no dómina su propio cuerpo y necesita todo tipo de cuidado e higiene. Pero he de decir que nunca la he visto ni triste, ni sucia, ni con ningún tipo de carencia. Y sé, por experiencia propia, lo difícil que es atender así a este tipo de personas. Por eso valoro especialmente la dedicación de estas profesionales, que a mi juicio merecen todo el respeto. Si tuviera que volver a elegir, sin duda, éste sería el centro. Muchas gracias a todos las profesionales por tanta dedicación.
Experiencia fantástica: Personalmente, creo que es necesario que quede constancia del impecable trabajo que se realiza en esta residencia. Mi madre lleva en este centro cuatro años. Siempre han sido extremadamente prudentes y cuidadosos con ella. Siendo honestos, le aportan los cuidados y seguimiento que sería imposible que yo pudiese darle en esta etapa de su vida por mi trabajo. Recomiendo esta residencia por que de verdad han conseguido que me sienta tranquila al dejar a mi madre en sus manos durante tanto tiempo. Siempre han sido afables y amables con mi madre e incluso con alguna broma entre ellas, siempre con mucho cariño. Me hacen sentir mucho mas tranquila,por que teniendo en cuenta todas las historias que salen en las noticias sobre las residencias, el tener un familiar tuyo en una te da un poco de respeto. Pero gracias a dios he encontrado esta residencia que con tanto cariño, amor y respeto tratan a todos lps residentes me quedo tranquila
Experiencia fantástica: Después de la experiencia de tener que dejar a un familiar con todo lo que ello conlleva emocionalmente, sé que he elegido el sitio correcto . Mi abuelo disfruta, está feliz , acompañado y bien cuidado. No me queda más que agradecer por todo los cuidados que le prestáis, respeto y cariño. Con ver su sonrisa a vuestro lado, mi familia está feliz y tranquila. Muchas gracias x todo. Seguir con vuestra gran labor
Experiencia fantástica: Esta es una residencia de 10. Mi experiencia la verdad que ha sido fabulosa. Me han dado todas las facilidades del mundo para verlo y en ningun momento vi nada que no fuera cariño con respecto a mi abuelo por parte de todas las trabajadoras de la residencia. Mi abuelo siempre fue una persona complicada y con la edad la verdad es que la situacion no mejoró, pero tengo que admitir que siempre nos trataron a ambos con mucha hospitalidad y realmente como si ellas tambien fuera parte de mi familia. Mi abuelo, por circunstancias de la vida y de su enfermedad ya nos ha dejado, pero quiero que todo el mundo sepa que esta residencia realmente ha sido como un segundo hogar para él. El trato fabuloso y cuidado con cariño y con muchisimo respeto y aprecio. Muchas gracias a ellas y a cualquier familia que este buscando residencia, yo El Parador se la recomiendo al 100%
Experiencia fantástica: Quiero mediante esta reseña agredeceros el trato tan familiar y cercano que le habeis dado a mi abuela. Desde el primer dia que fuimos a conocer la residencia hasta el último dia que mi abuela estuvo alli, nos sentimos en casa, todo el personal y la dirección nos hicisteis sentir a toda la familia que la abuela estaba en las mejores manos. Aunque ella por su emferdad no pudiera deciroslo, nosotros sabemos por como la veiamos que estaba bien y esta feliz con vosotros. Estais siempre tan pendientes de todo... Y lo haceis todo siempre con mucha ilusión, paciencia y profesionalidad. A todo el mundo que este buscando una residencia para un familiar, les digo que sin duda con vosotros van hacer la mejor elección. Un abrazo y nos vemos pronto porque seguro os visitare algun dia.
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