Tras informarte sobre cuánto cuesta una residencia de ancianos, el importe tal vez te parezca caro. Sin embargo, hay que valorar varios aspectos que dan pie a tener que pagar tanto dinero -sobre todo si se trata de un centro privado-. Uno de ellos se resume en las diversas nóminas que el centro ha de pagar a los diversos profesionales que forman parte de su equipo. Hoy hablaremos de unos que adquieren mucha importancia: los terapeutas ocupacionales.
Si alguna vez te has preguntado qué hace un terapeuta ocupacional en una residencia de ancianos, sigue leyendo. A continuación describiremos una por una las diversas acciones que llevan a cabo en un centro para personas mayores.
Valoración de cada anciano
Los terapeutas ocupacionales suelen tener un perfil multidisciplinar y una buena formación que puedes consultar en el artículo que hicimos sobre qué titulación se necesita para trabajar en una residencia de ancianos. Esto es clave para verse capaces de desempeñar todas las tareas que suelen asignárseles en las residencias de ancianos, empezando por una de las que adquieren una mayor importancia: la valoración de las diversas personas de avanzada edad con las que tratarán.
Con tal de que los resultados obtenidos a posteriori sean óptimos en todos los sentidos, es importante saber el estado en el que se encuentra actualmente el anciano. Durante el transcurso de la valoración, se hacen preguntas e incluso algunas pruebas con tal de determinar cuán capacitado está a nivel físico, psicológico, cognitivo, emocional y social.
Realización de tratamientos y terapias que se adaptan a todas las personas mayores
Tras haber averiguado las limitaciones que tiene un anciano, se lleva a cabo un tratamiento integral que abarca numerosos campos. Es decir, no solo nos referimos al aspecto físico que tanta relevancia adquiere, sino también a otros terrenos como el mental y el social que suele estar muy dañado en edades avanzadas.
Con tal de que estos tratamientos fructifiquen, es fundamental que se adapten a las necesidades que presenta cada anciano. Es por este motivo que la valoración de la que hemos hablado antes se convierte en una de las acciones más importantes de todas las llevadas a cabo por un terapeuta ocupacional.
Por ejemplo, tal vez una persona esté muy bien a nivel físico pero se encuentre bastante apartada de la sociedad, quizá por el simple hecho de no tener familia, lo cual le lleve a querer aislarse de los demás ancianos que hay en el centro. En este caso, la labor del terapeuta ocupacional se centrará sobre todo en realizar una terapia social que no tardará en proporcionar excelentes resultados. También le ayudará a conocerse a sí mismo, amén del propio entorno que le rodeará a diario, por lo que su integración será facilitada.
Pero, ¿qué pasa si al anciano no le cuesta socializar con los demás y está completamente integrado en la residencia? Es entonces cuando el terapeuta ocupacional focaliza sus servicios en las terapias físicas, especialmente si al valorar el estado de la persona de avanzada edad ha detectado problemas de movilidad u otros contratiempos que puedan ser incapacitantes.
Prevención de lesiones y enfermedades
Continuando con el ejemplo que hemos puesto en el anterior párrafo, supongamos que los impedimentos a nivel físico vienen dados por un menisco que evita que el anciano se vea capaz de realizar ciertas acciones. ¿Y si en un momento dado trata de hacer un sobreesfuerzo y se lesiona? En edades avanzadas, esto supondría un calvario, ya que los huesos tardan muchísimo en soldar.
Con tal de evitar que este tipo de situaciones se produzcan, el terapeuta ocupacional hace todo lo posible para impedir que los ancianos se lesionen. Para tal fin, puede elaborar un plan de rehabilitación que dé pie a que paulatinamente esa persona vaya mejorando su estado físico o, como mínimo, no empeore como lo estaba haciendo hasta ese momento.
Si una fractura ósea podría traer graves consecuencias, algo similar sucedería con una enfermedad. Evitar que los ancianos se pongan malos es otra de las muchas cosas que hace un terapeuta ocupacional en una residencia. En este sentido, es importante que el profesional sepa dar las indicaciones oportunas, logrando que una persona de avanzada edad -las cuales en muchas ocasiones se muestran reacias a seguir instrucciones de otro individuo- aplique a rajatabla cada instrucción. Y no es para menos, ya que de esta manera su sistema inmunitario no tendrá que hacer frente a tantas amenazas.
Capacitación para que los ancianos se sientan productivos e integrados en la sociedad
Si bien es cierto que el estado físico es muy importante para las personas mayores, no se queda atrás en términos de relevancia la salud mental. Para un anciano no hay nada peor que sentir que ya no es capaz de hacer prácticamente nada, factor que se traduce además en que poco a poco vaya excluyéndose de la sociedad.
Otra labor fundamental de un terapeuta ocupacional en una residencia de ancianos se resume en capacitarlos. Su principal objetivo no solo consiste en lograr que terminen sintiéndose productivos, sino adicionalmente en conseguir que se integren en la residencia y en toda la sociedad en general. ¿Cómo lo hacen?En primer lugar, el terapeuta encargado de un anciano en concreto hace todo lo posible con tal de aumentar al máximo su nivel de autonomía. Parece difícil o casi imposible que una persona de avanzada edad con muchas limitaciones físicas e incluso cognitivas pueda ser autosuficiente, pero dichos profesionales, al estar tan experimentados, se ven capaces de obtener resultados que sorprenden.
Para que los ancianos sean más independientes, el terapeuta ocupacional organiza diversas actividades, por supuesto adaptadas a sus respectivas capacidades y limitaciones.
Esta capacitación se traduce en que los ancianos tengan la sensación de ser mucho más productivos que antes, aunque no es el único beneficio que consiguen los terapeutas ocupacionales. Por si fuera poco, el resto de acciones que realizan acaban derivando en que las personas mayores pasen a tener una mayor fortaleza, así como una resistencia que supera notablemente a la de antes.
Emocionalmente, cada anciano sometido a una terapia ocupacional adquiere más inteligencia, mientras que a nivel cognitivo recupera ciertas capacidades o funciones que parecían haber pasado a ser historia conforme fue cumpliendo años.
Uno de los beneficios más evidentes es el del aumento de la autoestima, factor que se traduce en que el anciano se sienta mucho mejor y más animado en su día a día. En definitiva, el terapeuta ocupacional logra que las personas de avanzada edad disfruten de una mayor calidad de vida, lo cual afecta muy positivamente no solo a los propios ancianos, sino también a sus familias que se muestran tranquilas al saber que su familiar no puede estar en mejores manos. Así pues, tras averiguar cómo se paga una residencia de ancianos pública, no dudan en ayudar económicamente a sus abuelos o padres, amén de hacer ellos mismos los trámites después de informarse sobre cómo solicitar plaza en una residencia de ancianos pública.