Tarde o temprano acaba llegando el momento en que las personas de avanzada edad ya no tienen la capacidad necesaria para valerse por sí mismas. Si buscas información sobre cómo aumentar la seguridad de ancianos que viven solos y aplicas las claves, la calidad de vida puede mejorar bastante, pero está lejos de la que obtendrían en una residencia de ancianos.
Eso sí, dar este paso supone desembolsar una cierta cantidad de dinero que no todos los ancianos, ni siquiera contando con la ayuda económica de sus familiares, pueden permitirse. Pero, ¿cuánto cuesta una residencia de ancianos? A continuación desvelaremos esta incógnita.
Aspectos que afectan al coste de la residencia de ancianos
Antes de revelar exactamente cuánto cuesta una residencia de ancianos, conviene averiguar qué factores son los que aumentan o reducen el precio que tienen dichos centros.
Localización
Empezamos por uno de los aspectos más importantes de todos, ya que acostumbra a suponer una gran diferencia en lo que respecta al importe final a abonar para que el anciano pueda acceder al centro y hacer uso de los servicios allí ofrecidos. Nos referimos a la localización de las instalaciones.
Estar en una Comunidad Autónoma en concreto como la de Madrid, Cataluña y País Vasco puede dar pie a que el desembolso a realizar sea porcentualmente 40 puntos mayor. Justo lo contrario sucede en otras CCAA como Castilla-La Mancha.
Pero, ¿sabías que dentro de una misma Comunidad Autónoma también varían mucho los precios de las residencias de ancianos? En efecto, ya que no es lo mismo un centro ubicado en plena capital, es decir, en una gran ciudad que tiene centenares de miles de habitantes, en comparación con unas instalaciones emplazadas en un pequeño municipio bastante alejado de todo. En las áreas rurales, el importe disminuye aproximadamente un 20%.
Es por este motivo que algunas familias se decantan por las residencias que no están en grandes ciudades a pesar de vivir en ellas. Sí, tendrán que hacer desplazamientos, pero si tienen lugar en una zona bien comunicada, el ahorro mensual es considerable, por lo que merece la pena hacer el esfuerzo en términos de movilidad.
Centro
Supongamos que una residencia de ancianos está ubicada en una gran ciudad y, a pesar de ello, es más barata que otra que se encuentra en una zona más bien rural. ¿Cómo es posible? Básicamente es fruto de que esta última ha sido reformada recientemente, por lo que el centro es mucho más cómodo y seguro para los residentes.
La calidad y la antigüedad de las instalaciones es otro factor que afecta notablemente al precio que hay que pagar por una residencia de ancianos. Algo similar sucede con el tamaño. En caso de que el centro sea más bien pequeño, posiblemente hablemos de una pequeña cifra de plazas disponibles. Por ende, la demanda será alta, aspecto que derivará en que el precio no resulte demasiado asequible.
¿Significa esto que las residencias de ancianos que son muy grandes exigen desembolsar una menor cantidad de dinero? No tiene por qué, ya que algunas de ellas han de lidiar con más gastos para mantener en buen estado una superficie que abarca una enorme cantidad de metros cuadrados.
Necesidades del anciano
En una residencia de ancianos hay personas que prácticamente pueden valerse por sí mismas, pero debido a que no tienen familia y necesitan contacto directo con otros individuos, prefieren estar en un centro en el que se sientan bien acogidas. Por supuesto, dicho espacio es compartido con individuos a los que les sucede todo lo contrario: necesitan a profesionales prácticamente para todo.
Dependiendo de las necesidades que tenga cada anciano, el precio de la residencia puede sufrir importantes modificaciones. En el primer ejemplo que hemos puesto, el importe final a abonar no sería demasiado alto, pero sí se encarecería notablemente si la persona de avanzada edad estuviera muy impedida a nivel físico e incluso mental.
Ahora que hemos traído a colación la salud a nivel mental, hay que decir que en ciertos casos es necesario que cuiden del anciano los expertos de una residencia especializada en su patología, como podría ser el alzheimer. Este tipo de especializaciones también acostumbran a suponer un aumento de precio.
Pública o privada
Para saber cuánto cuesta una residencia de ancianos es importante distinguir entre las que son públicas y aquellas que son privadas. Las diferencias entre ambas son notables, sobre todo debido a los impuestos. En este sentido, conviene que averigües qué tipo de IVA se paga en las residencias de ancianos.
Resumidamente, has de saber que el IVA que se paga en una residencia de ancianos pública se sitúa en el 4%, aumentando en 6 puntos si se trata de un centro privado. Es decir, el Impuesto sobre el Valor Añadido en una de estas instalaciones que no están subvencionadas por el Estado es del 10%.
Como veremos después, esto no significa que las públicas sean baratas, pero sí resultan un poco más asequibles. En cualquier caso, es importante entender cómo se paga una residencia de ancianos pública con acciones como pedir una hipoteca inversa y recurrir a la ayuda de familiares.
¿Cuánto cuesta una residencia de ancianos?
Ha llegado el momento de resolver esta cuestión. Como hemos visto en anteriores líneas, el importe a pagar depende de multitud de factores, pero tras hacer una media, estos son los resultados obtenidos.
Residencia privada
Empezamos por la opción más cara: la residencia privada. En líneas generales, el importe más alto a pagar mensualmente para tener acceso a uno de estos centros ronda los 1.800 euros, aunque se dispara en zonas como Euskadi: casi un 50% más.
Si nos alejamos de las grandes ciudades y recurrimos a centros que ya tienen unos cuantos años a sus espaldas, la cifra se ve reducida considerablemente. En concreto, puede situarse en los 1.500 euros. Es decir, cada año se ahorrarían 3.600 euros.
Residencia pública
Si ya de por sí hay muchísimos factores que influyen en el precio de una residencia privada, la cifra de aspectos que modifican el importe aumenta más si cabe al hablar de las que son públicas. Aun así, podemos decir que la media gira en torno a los 1.300 euros, dependiendo principalmente de cuál sea la capacidad monetaria del susodicho. Es decir, las CCAA cobran más a aquellos ancianos que tienen un mayor poder económico.
Ha quedado claro que la residencia pública es bastante más asequible si la comparamos con la privada, incluso si se reformó recientemente y se encuentra en una muy buena ubicación. Eso sí, al tener un menor precio, la demanda es mucho mayor, pero si te informas sobre cómo solicitar plaza en una residencia de ancianos pública, lo tendrás más fácil para conseguir que tus abuelos o padres sean admitidos en uno de estos centros.