En el artículo que hicimos sobre qué IVA se paga en las residencias de ancianos, ya vimos que la diferencia es considerable entre un centro público y uno privado. En concreto, 1300 euros más al año han de desembolsar aquellos mayores que acaban recurriendo a unas instalaciones privadas tras informarse acerca de cómo solicitar plaza en una residencia de ancianos pública y ver que el proceso es muy dilatado.
Sin embargo, tarde o temprano acaba produciéndose la feliz noticia: la solicitud es aceptada y se le asigna una plaza a ese anciano que tanto lo necesita. Eso sí, a pesar del ahorro que tiene lugar si comparamos el gasto con el de un centro privado, estar en una residencia de ancianos pública también exige pagar una cuota mensual que, para algunas personas mayores, puede ser realmente difícil asumir.
Hoy analizaremos los diversos métodos que existen para pagar una residencia de ancianos pública. Quizá algunas de las fórmulas que verás te sirvan de inspiración para encontrar la manera de que un familiar pueda recurrir a los servicios que requiere.
Con las pensiones
Una de las maneras más evidentes de pagar una residencia de ancianos pública consiste en abonar el importe con la pensión mensual que recibe el anciano en cuestión por llevar unos cuantos años jubilado. Por desgracia, muchos de nuestros mayores no tienen suficiente con sus pensiones.
Si bien es cierto que una residencia de ancianos pública es notablemente más asequible en comparación con una privada, esto no significa que sea barata, ni mucho menos. Las pensiones mínimas no permiten hacer frente a todos los gastos derivados de estar en un centro público.
En líneas generales, la media en España en lo que respecta a la pensión se sitúa en unos 1.180 euros, a pesar de todas las subidas que se han producido en los últimos años. Por su parte, las residencias exigen un desembolso de 1.700 euros o incluso más.
Con la ayuda de la familia
Como acabamos de ver, en muchos casos los mayores necesitan 520 euros más su pensión para afrontar los pagos mensuales de una residencia de ancianos pública. ¿De dónde sacar esa cantidad de dinero? Es entonces cuando la familia hace un esfuerzo considerable con tal de dar a sus seres queridos la calidad de vida que merecen.
Por ejemplo, si un hombre de 70 años tiene un par de hijos, esos dos hermanos pueden asumir cada uno 260 euros al mes con tal de que su progenitor esté en una residencia de ancianos pública, recibiendo una atención óptima que de otra manera sería imposible que tuviera.
Con una hipoteca inversa
Acabamos de describir un caso idílico en el que el anciano tiene familia que puede ayudarle a pagar una residencia de ancianos pública, pero ¿y si no es el caso? Existe la posibilidad de recurrir a productos bancarios que son conocidos como hipotecas inversas.
Hasta que el anciano esté con vida, recibirá cada mes una importante cantidad de dinero, la cual suele ser suficiente para pagar una residencia de ancianos pública. Eso sí, a cambio, cuando se produzca el fatal desenlace, su actual vivienda pasará a ser propiedad del banco en cuestión.